¿Por qué volverme miembro AO fue lo mejor que me ha pasado?

Actualizado: 8 de sep de 2019


Este 22 a 24 de Agosto se llevó a cabo el último curso de principios básicos de tratamiento de las fracturas en la ciudad de Puebla, México. Fue un excelente curso en donde hubo una gran convivencia y el nivel académico fue sobresaliente.


Mientras iba en el coche de regreso intentando ver el Popocatépetl a través de las nubes tormentosas, sin tener éxito, pensé que el sello de los curso de AO es que sean todos excelentes. Siempre el nivel académico es altísimo y se puede aprender algo de alguien, ya sea profesor o participante.

Empecé mi trayectoria en AO en mi segundo año de residencia. Acudir a este curso y al ATLS me costó 8 semanas se guardias AB en fin de semana "por necesidades del servicio". Aún así, fue lo más provechoso que pude hacer en mi R2 y me abrió una puerta que cambiaría para siempre mi camino profesional. Recuerdo que la gente que conocí en el curso, otros alumnos y profesores, me marcaron mucho. Fue la primera vez en casi año y medio en donde estuve en un ambiente seguro para aprender y en donde alguien realmente me podía dar una respuesta científica y estudiada a mis dudas. Fue la primera vez que pude hacer las cosas y entender qué estaba pasando. Gratamente, confirmé que le había aprendido mucho al Dr. Luis Ochoa.


Me enamoré de la filosofía AO. El momento en el que entendí los conceptos de AO, fue como pasar de nivel y tener un gran arsenal de herramientas para la vida profesional que hasta la fecha uso diario. La metodología de AO me ayudó a tener un pensamiento ordenado, secuencial y lógico para abordar las fracturas y, la verdad, la ortopedia en general.


Además, acabando el curso escuché una plática sobre cómo volverme miembro AO. Llegando del curso me metí a la página de AO y me volví miembro. Un mes después me llegaron mi certificado de miembro y mi credencial por correo. Fue como abrir un regalo de navidad.


Un año después decidí asistir al curso de principios avanzados. Originalmente quería acudir a curso de mano, pero fue sustituido por el curso avanzado y decidí participar. Cuando pensé que tenía los conceptos muy claros, aprendí nuevas cosas y conocí a un ortopedista que hablaba de hacer sus propios colgajos para reconstrucción de trauma severo. Esto era algo que yo había querido hacer desde siempre pero me encontraba con una barrera en la que el cirujano ortopedista no es entrenado para la cirugía ortoplástica. Él me inspiró y supe que era posible ser excelente traumatólogo y tratar completamente el trauma musculo-esquelético.


Tuve la gran oportunidad de tener maestros que aplicaban los principios en la práctica y pude ver cómo tenían éxito sobre los cirujanos que no lo hacían. Intentar apegarme a los principios me costó muchas discusiones, gritos, peleas y otro tanto de intercambios verbales dentro y fuera del quirófano, pero eso no importó.


En cuanto tuve mi título de ortopedista el Dr. Jorba me invitó a ser parte de un curso de formación de profesores. Estar tras bambalinas y aprender que había toda una metodología para poder enseñar y facilitar el aprendizaje. Me emocionó y tuve la oportunidad de conocer al board de México e interactuar con ellos. Simulamos un curso y me sorprendí porque, por lo visto, conocían mi perfil y me conocían aunque no hubiéramos interactuado mucho antes. Me dijeron que aunque tomara el curso a veces pasaban años antes de ser invitado a un curso. Pude conocer personalmente a la Dra. Sara Bernal (con quien solo había entrado una vez a quirófano cuando fui de rotante a su hospital y casi me corre del quirófano). Sin embargo, también me inspiró para seguir adelante, ya que hay pocas mujeres en ortopedia.


Ese año apliqué para irme como fellow de AO trauma y no me aceptaron. Eso me decepcionó un poco y me enemisté un poco sentimentalmente con la fundación AO. Sin embargo, cuando me invitaron a participar a un curso para residentes un par de meses después. Estaba haciendo mi fellow en cirugía de mano y recuerdo que tuve resistencia por parte de mis residentes superiores y el personal adscrito al servicio. Aún así, pude participar y mis compañeros de generación me apoyaron para que yo pudiera asistir al curso, omitiendo mis funciones en el servicio por unos días. Aquí tuve otra gran experiencia. Me sorprendió que todos los faculties eran más grandes que yo y tenían una trayectoria más larga, sin embargo, nunca me hicieron sentir que no pertenecía. Al contrario. Francamente me sorprendió que me dieron mi lugar durante el curso como una profesora más. Tal vez suena trivial eso, pero saliendo de la residencia, que te hagan sentir que estás en el mismo nivel es algo que no pasa.


Ya había decidido no volver a aplicar para el fellow. Pero al año siguiente, un día antes de que se cerrara la convocatoria, decidí que mandaría todo otra vez, total, ya me habían rechazado una vez y tenía toda la documentación lista. De verdad fue una gran sorpresa el día que leí un correo de AO trauma:


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Dear Dr Claudia Arroyo Berezowsky,

On behalf of the AOTrauma Latin American Board, we thank you again for your interest in our AOTrauma Fellowship program.

We are happy to inform you that you have been allocated one of our AOTrauma Fellowship slots and that you are one of the selected candidates for a Fellowship in 2018.

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Para esta aplicación seleccioné con más cuidado a dónde quería ir. Y encontré el Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA). En este hospital trabaja el Dr. Guido Carabelli, a quien yo vi en el curso avanzado en mi R3. Él me inspiró para perseguir la idea de la cirugía ortoplástica. Solo que en esta ocasión, ya iba para mi segundo año de fellow en cirugía de mano. Aproveché para enfocarme más en la cirugía de miembro superior y tuve la fortuna de que me aceptara el Dr. Pablo de Carli en su servicio.


Me invitaron a participar además en un curso de principios básicos en el hospital donde hice mi residencia y donde trabajo. Fui al curso y tuve la oportunidad de conocer nuevos faculties y de volver a participar con otros. El último día me fui antes de que concluyera la ceremonia de clausura para poder llegar al aeropuerto y viajar a Argentina para el fellow. Esto fue justo hace un año.


Pasé cinco semanas en HIBA y fue una gran experiencia. Pude ver a faculties AO trabajar sistemáticamente en las patologías del miembro superior. Siendo muy consciente de lo que implica ser cirujana y las dificultades que pueden surgir, aprendí muchas perlas quirúrgicas. También pude ver que se puede ser un reconocido, gran cirujano, académico y maestro. Pude convivir con los fellows de mano del hospital, con los residentes y con los Drs G. Galluci, J. Boretto y E. Zaidenberg. Esta oportunidad de fellow ha sido una de las mejores experiencias de mi vida personal y profesional. Nunca imaginé que podría ir a algo así y lo logré gracias a la fundación AO.


Regresando de Argentina acudí al curso de masters de mano y muñeca. Este curso lo disfruté inmensamente. Contamos con la presencia del Dr. Fiesky Nuñez y el Dr. Fabio Suárez. Para los que no conocen a la fundación AO o nunca han ido a un curso, existen varias actividades dentro de ellos: pláticas, ejercicios prácticos y casos de discusión. Cuando fui al curso básico no me interesaban los casos clínicos (sorprendentemente porque hacía ese ejercicio mucho en el hospital con Luis, pero porque pensaba que aprendía más de poder hacer el ejercicio en el hueso sintético). Mientras he ido creciendo, la discusión de casos me parece lo más interesante y me encanta escuchar diferentes opiniones - fundamentadas - y perlas quirúrgicas o de tratamiento. En este curso, a punto de convertirme en cirujana de mano después de dos años de fellow (alta especialidad) y habiendo regresado de mi fellow de Argentina en miembro superior, exprimí el curso más que nunca y pude platicar con los faculties invitados. También tuve la oportunidad de conocer otros fellow de mano de Chile y Venezuela. Curiosamente, nos encontramos unos meses después en el congreso nacional de ortopedia.


Para este año, 2019, fui invitada a dos cursos, uno de residentes y otro en Puebla. Resultó que se lanzó un simulador de realidad virtual para aprenderse la técnica quirúrgica de algunos procedimientos. Hicimos un pequeño protocolo de investigación durante el curso Avanzado. Originalmente yo iba a acudir solamente para llevar a cabo el protocolo. Ya que estaba ahí, me dijeron que había faltado un profesor, por lo que me quedé a apoyar durante el curso. Lo disfruté mucho.


En el curso para residentes en el que iba a participar hubo algunos movimientos administrativos y el Dr. Jorba me invitó a ser codirectora con él. Fue un honor que me tomara en cuenta y fue una gran experiencia. Nuevamente aprendí mucho, recibí retroalimentación y pude guiar a los nuevos faculties a lo largo del nuevo proceso. Siempre tuve en cuenta la sensación que yo tuve de inclusión cuando participé por primera vez tanto como alumna como de faculty. Agradezco infinitamente la confianza del Dr. Jorba como del resto del equipo por haberme permitido desempeñar la función de codirectora.


La semana después de nuestro curso apoyé al siguiente curso de residentes con una serie de ejercicios y, un mes después, acudí a Puebla a cerrar el ciclo. Este último curso fue el primero que hice fuera de la CdMX y nuevamente me llevé una excelente experiencia de recuerdo. Me encanta que siempre aprendo cosas nuevas y me encanta ver la energía de los participantes y el proceso de transformación a lo largo del curso.


Entonces, ¿por qué digo que ser miembro AO fue lo mejor que me pudo haber pasado? Porque haberme inscrito en el R2, en 2014, no estaría donde estoy ahorita.


La fundación AO me ha dado las mejores herramientas para mi desempeño profesional, me ha dado las mejores oportunidades de crecimiento profesional, así como una gran red de contactos y amistades, no solo en México, sino a nivel mundial. Me ha permitido tener exposición y poder intercambiar ideas personalmente con grandes cirujanos. La calidez y disposición para ayudar y compartir ideas de los miembros de AO es inigualable, especialmente entre cirujanos. Es por esto que agradezco las oportunidades que he tenido y a las personas clave que me han inspirado y ayudado a seguir este camino.


Me gustaría invitar a todos los que no son miembros pero que han acudido a un curso o que tienen la curiosidad y quieren ser mejores cirujanos ortopedistas, a que lo hagan. Vuélvanse miembros, es como ser parte de una gran familia con posibilidades infinitas. Quiero que sepan que tienen un lugar en esta fundación si así lo desean y las manos están abiertas para recibirlos.